martes, 9 de junio de 2026

VIVIR POR FE

Filipenses 4:12 (RVR1960) Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.”

El apóstol Pablo, en este versículo, nos comparte una enseñanza muy importante y profunda para la vida cristiana. A través de su experiencia en las distintas misiones, nos muestra cómo aprendió a vivir dependiendo completamente de Dios, sin importar las circunstancias, mientras realizaba la proclama de las buenas nuevas de salvación.

Debemos recordar que el apóstol declaró que en su vida ya no existía el “yo”, sino que Cristo vivía en él. Y si Cristo vive en nosotros, nuestra vida debe ser guiada por el Espíritu Santo en fe, ya que es un Don por gracia y un Fruto producido en nosotros en el y por el amor a Cristo.

La palabra de Dios nos orienta sobre la fe:

l La palabra de Dios define la fe en Hebreos 11:1 RVR 1960. Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.

l Mientras que en el libro de Santiago 2:17 RVR 1960. nos dice que la fe por sí sola no es suficiente. A menos que produzca buenas acciones, está muerta y es inútil.

l En cuanto a la medida de fe que debemos tener en nosotros para ver maravillas en Mateo 17:20 RVR1960 dice:  dijo Jesús—. Les digo la verdad, si tuvieran fe, aunque fuera tan pequeña como una semilla de mostaza, podrían decirle a esta montaña: “Muévete de aquí hasta allá”, y la montaña se movería. Nada sería imposible. Con fe en el poder de Dios no existen imposibles.

l Además el  mismo Cristo nos exhorta en Juan 11:40 RVR1960, ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?

Por lo cual podemos reflexionar que la fe es: certeza, convicción, acción y con la cantidad suficiente puede obrar que Dios se manifieste en nuestras vidas con  Su poder y gloria.

En Gálatas 3:11 (RVR1960) leemos: “Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá.” Esta porción de la palabra es muy clara: solo la fe en nuestro Señor Jesucristo nos permite ser hechos justos delante de Dios. Por eso el evangelio, que es poder de Dios para salvación para todo aquel que cree, se vive por fe y no por vista.

En nuestras vidas, la Palabra de Dios es verdad y confiamos en que ella guía nuestros pasos mucho mejor que nuestro propio conocimiento. En lugar de fijar nuestra mirada en las circunstancias que nos rodean, la biblia nos exhorta a poner nuestros ojos en Jesús, el único y verdadero Señor.

Es interesante este punto, pues la vista es uno de los sentidos más importantes del ser humano, y cuando falta, los demás se agudizan para compensar su ausencia. Sin embargo, muchas veces, lo que percibimos con nuestros ojos puede llevarnos a dudar o a sentir temor. Pero la fe está por encima de todo lo que podemos ver; lejos de debilitarse, se fortalece y actúa con confianza en Aquel que todo lo puede.

Un punto importante que debemos recordar, queridos hermanos, es que nuestra fe debe ser continua y constante. Vivir en fe significa creerle a Dios cada día, en cada momento y en cada situación. Nuestra vida en Cristo está fundamentada en la fe, y esta no puede ser ocasional ni circunstancial, como muchas veces ocurre en el mundo.

Vivir por fe implica:

1. Confiar y esperar el tiempo de Dios.

2. Depender totalmente de Él.

3. Aceptar con humildad el cumplimiento de Su voluntad

Nuestra fe es avivada, aumentada y fortalecida en las pruebas, en la espera, en la obediencia y en la intimidad. Cuando nos acercamos y conocemos más a nuestro Dios fortalecemos nuestra fe, ya que reconocemos la verdad absoluta establecida en Lucas 1:37 RVR 1960.  porque nada hay imposible para Dios.

La fe nos permite experimentar el amor, la fidelidad, la bondad y el poder de Dios en nuestra vida. En Marcos 9:23 RVR 1960 Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible. La fe nos permitirá ver los imposibles en posible.

La fe es indispensable en nuestra relación con Dios, ya que como esta establecido en Hebreos 11:6 RVR1960 Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. Como podemos agradar a quien amamos , sino confiamos, creemos y compartimos nuestras preocupaciones, deseos, nuestro diario vivir entonces con quien más.

 

Una parte indispensable de una vida de fe, es vivir en oración, como esta orientado en 1 Tesalonicenses 5:17 RVR 1960 que dice: Orad sin Cesar,  pues la oración y la palabra de Dios nos permiten la intimidad con el Padre Santo y establecen nuestra relación verdadera.

 

Cada testimonio es una experiencia que fortalece nuestra fe y un mensaje claro de que Dios obro en cada uno de nosotros y sabes cual fue el acto mayor de fe en nosotros el aceptar a Cristo Jesús como Señor y Salvador. Dios es Dios , ayer, hoy, mañana y siempre, sabes porque lo afirmo porque desde los 13 años, este es otro aspecto la fe no tiene edad, Dios ha obrado en mi vida como solo Él sabe hacerlo maravillosamente.

 

En definitiva, vivir por fe significa poner nuestra confianza en Dios por encima de cualquier situación que estemos atravesando. Lo que debe llevarnos a reflexionar  y a preguntarnos ¿Estamos viviendo por lo que vemos o por en quién creemos?, ya que Dios nos llama a vivir con una fe viva, constante y firme. Una fe que que actúa y que persevera. Oremos para que Dios nos enseñe a vivir cada día confiando plenamente en Él.

 

Dios les bendiga a todos.

 

Ana Yajaira Pèrez.

RECONOCIDOS POR DIOS

Mateo 25:23 RVR1960. Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.

Mateo 25:23 NTV. El amo dijo: “Bien hecho, mi buen siervo fiel. Has sido fiel en administrar esta pequeña cantidad, así que ahora te daré muchas más responsabilidades. ¡Ven a celebrar conmigo!”.

El hombre le agrada que sus méritos y logros sean reconocidos y admirados por los demás. Por ello tenemos estudiantes meritorios a quienes se les otorga una medalla o certificado de excelencia, atletas que por sus logros son reconocidos con premios, personas y profesionales que por sus contribuciones y trabajo se les otorga una placas, es decir que son validados en aquello que hacen. Incluso a nivel privado y familiar los padres expresan su orgullo a sus hijos con palabras de aliento y motivación, así como con regalos por méritos que estos hayan alcanzado.

Buscamos lograr alguna de estas aprobaciones y validaciones del mundo. Un mundo roto que impulsa y motiva el exaltar unos y despreciar a otros. Todo esto olvidando lo que es realmente importante y el único reconocimiento y exaltación que en verdad tiene valor en nuestras vidas, el ser reconocidos por  Dios, quien conoce nuestros corazones y ve nuestro caminar. En Proverbios 29: 23 dice, El orgullo termina en humillación, mientras que la humildad trae honra.

El versículo inicial que leímos, representa el elogio final de Dios hacia quienes utilizan sus dones y recursos para el Reino con fidelidad. Promete una recompensa de mayor responsabilidad y la participación en la alegría y el reposo del Señor. Es un reconocimiento para aquellos que viven para agradar a Dios. En Colosenses 1:10 (RVR1960): "...para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios".

Analicemos detalladamente lo provechoso del reconocimiento de Dios, varias cosas llaman mi atención:

Primero, Dios brinda una afirmación confirmando que lo hemos hecho bien.

Segundo, nuestro Padre celestial utiliza dos adjetivos calificativos y una denominación para dirigirse a nosotros, nos llama Buen siervo y fiel, el  Único que es bueno, te dice buen, te dice siervo, Cristo es el siervo por excelencia y fiel, aquel cuya fidelidad es incomparable.

Tercero, nos confirma que a cada uno nos ha dado una tarea pequeña, la cual hemos hecho de manera extraordinaria y nos ganamos la confianza de recibir una tarea mayor para Su gloria.

Y cuarto, nos brinda la recompensa que nos brinda, el poder estar en Su presencia y el gozo de que estemos con Él.

Con este análisis podemos ver que el vivir por la fe es obedecer los mandamientos de Dios y que hay un propósito establecido por nuestro Señor  en cada uno de nosotros. Efesios 2:10 RVR 1960 dice,  Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Todos los que fuimos hechos nuevas criaturas en Cristo ahora podemos realizar las obras para las cuales hemos sido preparados por Dios en Él, antes en el mundo hacíamos algo e incluso decíamos es que yo soy buena alardeamos sobre nuestra bondad, esta es una de las mentiras más usadas por el diablo para que muchos rechacen el venir a los pies de Cristo porque como son buenos y no le hacen mal a nadie, no necesitan de un suficiente salvador para sus pecados. Hermanos esto es orgullo en nosotros no reconocer que todos somos pecadores.

El apóstol Pablo nos afirmaba que en una sola cosa podíamos nosotros  alardear y ser pretencioso en  2 Corintios 12:1-5 NTV/RVR1960 Solamente me jactaré de mis debilidades. Pero porque enorgullecerse de ser débil, cuando hay personas que luchan por no demostrar que son débiles y se hacen los fuertes, sabes porque querido hermano, porque en nuestras debilidades el poder de Dios se manifiesta. Cuando reconocemos nuestra necesidad de Dios, nuestras fragilidad y que sin Jesús nada podemos hacer, es ahí donde somos bendecidos con las fuerzas y fortaleza de su Espíritu Santo.

En estos 21 días de ayuno coincidieron con mi disposición de presentar mi jubilación por tiempo en servicio. Cuando vamos a emprender cambios y una nueva etapa en nuestras vidas surgen muchas emociones, alegría, temor, ansiedad, dudas, en fin una serie de cosas, más como conozco el poder de la oración y ayuno presente el cierre de esta etapa en mi vida como propósito del  ayuno, victoria que Dios me entrego y en el último día que estuve laborando me hicieron y una despedida y se reconoció mi labor, pero lo que más me gusto de todo fue que se reconociera que era una persona que profesaba mi fe y la vivía compartiendo con mis compañeros mi amor por Dios y su palabra .

Me sentí en victoria que personas con las que compartía ocho horas, cinco días a la semana reconocieran en mi además de la persona y profesional que soy, sobre todo vieran en mi a la hija, sierva y discípula de Cristo. Esto debe ser lo que nos orgullezca a todos que somos amados por Dios y que le representamos donde quiera que estemos.

Por lo cual,  mis hermanos de que no es solo el profesar verbalmente nuestra  fe, sino vivir conforme a la voluntad de Dios. De ahí que la verdadera fe se reconoce por los frutos y la obediencia, no solo por las demostraciones de poder o palabras. Todo  creyente tiene un papel en ayudar a otros a conocer y comprender al único Dios verdadero como se estable en la gran encomienda en Mateo 28:19-20 RVR 1960.

En definitiva hermanos, los que quiero compartirles es que debemos procurar que nuestra vida cristiana sea el servir a Dios dándole a conocer a otros su obra santa y bendita en nosotros para que seamos instrumentos en Sus manos para su gloria y ese será el mejor reconocimiento de todos en nuestras vidas y nos permitirá ascender a los propósitos de Dios con nosotros. Como esta en Colosenses 3:23-24 RVR 1960. Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.

 

Dios les bendiga en abundancia siempre.

 

 

Ana Yajaira Pérez

 

 

 

 

 

 

 

AMOR Y CONTROL

2 corintios 12:9 RVR1960

“Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo”.

Vivimos en una sociedad que desde la niñez nos enseña la necesidad de tener el control de nuestras vidas. Aprendemos que debemos dirigir cada situación, prever cada resultado y evitar que las circunstancias se salgan de nuestras manos. Se nos impulsa hacia la autosuficiencia, la independencia y la idea de que no necesitamos de nadie para alcanzar el éxito, la paz y plenitud.

Sin embargo, la Palabra de Dios nos muestra un camino totalmente distinto. Mientras el mundo nos dice: “Ten el control”, Dios nos dice: “Confía en mí”. El Salmo 37:5 RVR1960 declara: “Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará”. Nuestra vida es un camino que debemos recorrer, pero caminarlo apartados de Dios y confiando únicamente en nuestras propias fuerzas solo nos conduce al orgullo, cansancio, frustración, ansiedad e inseguridad.

Cuando observamos algunas definiciones, entendemos mejor cómo el ser humano desea ocupar un lugar que solo le pertenece a Dios, por que sólo Él es Soberano:

· Controlar significa dominar, vigilar o dirigir algo para que ocurra según nuestra voluntad.

· Gobernar implica ejercer autoridad y tomar decisiones sobre otros.

· Autoridad es el poder o legitimidad para dirigir y mandar.

En innumerables ocasiones queremos ejercer un control absoluto sobre nuestra vida, nuestro futuro e incluso sobre las personas que nos rodean con el fin de estar en paz. En la familia, por ejemplo, los padres ejercen autoridad y dirección sobre sus hijos con el propósito de guiarlos y protegerlos de decisiones que puedan perjudicarles.

Sin embargo, muchas veces, los jóvenes desean tomar el control total de sus vidas sin dirección de sus padres, ni dependencia de Dios, creyendo que pueden caminar únicamente según sus propios pensamientos y deseos. Por ello existen muchos casos de jóvenes que por salir del control de sus padres, se unieron en yugos desiguales y les peso el haber tomado esa decisión cuando ya era muy tarde. Muchos incluso luego reconocen que papá y mamá tenían la razón. En el Salmo 32:8 NTV, El Señor dice: Te guiaré por el mejor sendero para tu vida; te aconsejaré y velaré por ti. Porque nuestro Padre Celestial siempre quiere lo mejor para nosotros, Sus hijos.

Si desde nuestra juventud hubiéramos permitido que Dios tomara el control de nuestras vidas cuantas cosas y sufrimientos no nos hubieran pasado. Esa necesidad de dominio y autosuficiencia lo único que produce son consecuencias espirituales y emocionales como: ansiedad, temor, inseguridad, dudas, falta de identidad y debilitamiento de la fe.

Por eso, cuando el ser humano intenta ocupar el lugar que solo le corresponde a Dios, termina cargando pesos que nunca debio llevar. Solo cuando aprendemos a rendir nuestra voluntad al Señor encontramos la verdadera paz, propósito y seguridad.

De ahí que debemos entender que la paz verdadera no nace del control humano; nace de la confianza en Dios. La palabra en Filipenses 4:6-7 RVR1960 nos recuerda: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”.

Hay un ejemplo de vivir bajo la voluntad de Dios y entrega total del control de su vida fue Abraham.  En Génesis 12:1 RVR1960, dice: “Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré”. Dios no le mostró el destino; solo le pidió obediencia. Abraham tuvo que renunciar a la seguridad de lo conocido para depender completamente de Dios. Esa es la esencia de la fe: caminar, aunque no tengamos todas las respuestas y entregar total control de nuestras vidas.

También esta el ejemplo del apóstol Pablo, quien experimentó una transformación profunda. Pasó de confiar en su conocimiento, posición religiosa y capacidades, a depender totalmente de Cristo. Pablo comprendió que la verdadera fortaleza no está en la autosuficiencia, sino en reconocer nuestra necesidad de Dios. Mientras más dependemos del Padre Santo, más se manifiesta Su gracia, amor y poder en nosotros.

Existen ocasiones en que nos hacemos expectativas altas, ya sea en personas, posiciones, recursos o planes, y tarde o temprano descubrimos que todo eso puede fallar. Pero cuando nuestras expectativas están puestas en Dios, encontramos un fundamento firme, Él jamás falla. 

Puedo dar testimonio de esto, ya que en lo personal, al iniciar una nueva etapa de mi vida, mi jubilación, tuve que dar el control de esta etapa y ponerla en las manos de Dios. Hubo dudas, miedos e incertidumbre por la nueva etapa que iniciaba y reconocí que yo en mis capacidades no podría sola.  En estos  meses de jubilada, he podido ver la fidelidad y el cuidado de nuestro Padre celestial en cada momento. Comprendí que no basta con solo decir: “Señor, toma el control”; debemos realmente entregárlo. Es  vivir verdaderamente bajo Su voluntad.

Vivimos intentando controlar cada área de nuestra vida: emociones, relaciones, decisiones, el futuro e incluso los tiempos de Dios. Sin embargo, el control en nuestras manos no puede resolver lo verdaderamente importante ni traer la paz que tanto necesita el corazón. Queremos relacionarnos con Dios manteniendo nosotros el dominio y permitiendo que Él intervenga solo cuando lo consideramos necesario o cuando lo necesitamos.

La verdadera transformación ocurre cuando rendimos completamente nuestra vida a Cristo Jesús, porque primero debemos reconocerlo como Señor de nuestras vidas, es decir, nuestro dueño, soberano, aquel que tiene el derecho de dirigir, corregir y establecer el camino que debemos seguir. En filipenses 2: 11 NTV dice: y toda lengua declare que Jesucristo es el Señor  para la gloria de Dios Padre. Su Soberanía debe tener el primer lugar en nuestros pensamientos, decisiones, deseos y acciones. Y además,  reconocer su amor como nuestro Salvador.

Es allí donde comienza la verdadera libertad espiritual, porque mientras más rendimos el control de nuestra vida a Cristo, más experimentamos Su gracia, Su dirección y Su amor. Entonces el Espíritu Santo obra y se establece en nuestro corazón, transformando nuestra manera de pensar y vivir. De esta forma aprendemos a confiar plenamente en Dios y a descansar en Su voluntad, experimentando la paz verdadera y profunda que solo Él puede dar.

Recordemos siempre lo que esta escrito en 1 Pedro 5:7 RVR 1960 “Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros”. Porque el amor de Dios no busca esclavizarnos bajo Su control, sino enseñarnos a descansar en Él.  

En definitiva Hermanos, entregar el control a Dios quebranta nuestro orgullo, vence nuestra autosuficiencia y nos enseña a depender de Su gracia. Cuando dejamos de luchar por controlar todo y comenzamos a confiar en Él, vivimos la vida abundante que solo Cristo nos puede dar.

 

Dios les bendiga.


https://www.youtube.com/watch?v=sJiRfztXcJc

 

Ana Yajaira Pérez.