jueves, 17 de septiembre de 2026

PROCESADOS PARA LA GLORIA DE DIOS

 2 corintios 4:17 RVR 1960.

Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria.

Todo ser humano desea obtener resultados inmediatos en todo lo que hace o anhela, pero esto son imposibles de alcanzar si antes no se atraviesa por un paso fundamental: el proceso. Este puede definirse como el conjunto de pasos, acciones o etapas que se desarrollan de manera ordenada para alcanzar un resultado o lograr un objetivo. Es decir, el proceso es el camino que recorremos desde un punto de partida hasta llegar a un resultado.

En Job 23:10 RVR1960. Dice: Mas Él conoce mi camino; Me probará, y saldré como oro. El camino de los hijos de Dios inicia en el momento en que aceptamos a Cristo Jesús como Señor y Salvador. A partir de ese momento, debemos transitar por un proceso que produzca en nosotros una verdadera transformación, porque ya no podemos continuar siendo quienes éramos antes de conocer a Jesús.

Los procesos suelen concebirse muchas veces como castigos o pruebas de Dios, e incluso como tentaciones o batallas con el enemigo, pero no necesariamente lo son. Nuestro Padre celestial está interesado en lo que ocurre en nosotros mientras avanzamos hacia el propósito que Él ha establecido para nuestras vidas. Por ello, en Filipenses 1:6 NTV. Dice: Y estoy seguro de que Dios, quien comenzó la buena obra en ustedes, la continuará hasta que quede completamente terminada el día que Cristo Jesús vuelva.  Esto es la santidad.

La Palabra de Dios nos presenta diferentes tipos de procesos que se llevan a cabo en nosotros, de acuerdo con aquello que necesitamos transformar o fortalecer en nuestras vidas para poder crecer como hijos de Dios:

1. Proceso de formación: El mejor ejemplo de este proceso es José. Que hubiera pasado si en lugar de ser esclavo en Egipto, se hubiera quedado en en la casa de su padre Jacob, siendo un soñador y el hijo consentido de su padre. No hubiera podido ser quien fue, tenia que experimentar todo el proceso de formación que tuvo aprendiendo administración en la casa de Potifar y en la carcel, que no eran lugares sencillos de gestionar. Sin embargo, todo lo que tuvo que atravesar, fue un proceso que contribuyó a su formación y preparación. Dios utilizó cada experiencia para desarrollar en él las capacidades necesarias para administrar a Egipto y enfrentar los tiempos de hambre que vendrían sobre la tierra.

2. Proceso de prueba: Aquí podemos mencionar a cualquiera de los héroes de la fe. Las pruebas no llegan para destruirnos, sino que pueden afianzar y fortalecer nuestra fe en Dios. A través de ellas aprendemos a confiar más en Él y a depender menos de nuestras propias fuerzas. Una prueba extraordinaria la tuvo Abraham cuando Dios le pidió que sacrificara a su hijo Isaac a tal punto que su fe le llevo a confiar y proclamar Jehová Jireh.

3. Proceso del desierto: Hasta Cristo tuvo que pasar por la escuela del desierto. Este es un lugar para un encuentro intimo con Dios, donde aprendemos obediencia, dependencia y confianza. Lo que entra al desierto no sale de la misma manera, entran las uvas y sale el vino,  porque Dios utiliza ese proceso para trabajar en nuestro carácter y enseñarnos a depender completamente de Él. Un ejemplo de ello lo fue el pueblo de Israel vagó 40 años por el desierto como un periodo de transición y purificación tras su salida de Egipto, aprendiendo a depender de Dios antes de entrar a la Tierra Prometida. Entro un pueblo y salio una nación.

4. Proceso de la espera: Este es un proceso especialmente difícil para los ansiosos y para quienes quieren obtenerlo todo al instante. Sin embargo, es uno de los mayores desafíos de la fe, debemos aprender que todo debe cumplirse en el tiempo que Dios ha establecido. No podemos adelantar Su tiempo ni saber exactamente cómo terminará el proceso, a menos que confiemos en Su Palabra. Durante este proceso aprendemos a descansar en la paz que sobrepasa todo entendimiento porque la palabra de Dios se cumplirá en nosotros. Podemos preguntarle a Abraham, quien tuvo que esperar 25 años para ver cumplida la promesa del hijo que Dios le había prometido.

5. Proceso de podar: Es cuando Dios quita de nuestras vidas aquello que nos distrae o nos impide avanzar hacia el cumplimiento de Su propósito. Muchas veces creemos que se nos acaba el mundo porque perdemos el trabajo que tanto queríamos, se convierte en fracaso el emprendimiento que desarrollamos o la persona que pensábamos que sería nuestro compañero o compañera de vida toma otro camino diferente al nuestro, entonces se produce lo que lamentablemente es más fácil para el ser humano el odiar, en lugar de perdonar a todos aquellos que nos lastimaron con su partida o rechazo. Debemos recordar, que Dios tiene otros pensamiento y planes muy diferentes a los nuestros. Por ejemplo cuando Abraham y Lot se separaron.

6. Proceso de restauración: Este proceso nos lleva a enfrentar nuestros fracasos, las decisiones que tomamos sin consultar a Dios y las consecuencias de esas decisiones, es decir cuando estamos en desobediencia a la voluntad de Dios. Es un proceso de reflexión, en el que reconocemos en qué fallamos y comprendemos que, aun así, Dios no nos ha abandonado. Él permanece fiel, aunque nosotros muchas veces no lo seamos.

7. Proceso de cambio: De todos los procesos que quizás pudiéramos atravesar, este es uno de los que más dolor puede producirnos, porque por naturaleza nos resistimos al cambio. Sin embargo, el cambio es un factor determinante para acercarnos a Dios, crecer espiritualmente y permitir que Él transforme aquellas áreas de nuestras vidas que necesitan ser modificadas. Debemos de recordar que es cambiar nuestro corazón de piedra por un corazón de carne.

8. Proceso de madurez espiritual: Es cuando reconocemos que no podemos hacerlo todo solos; que no es por fuerza ni por poder. Comprendemos que ninguna de las habilidades, competencias o cualidades que poseamos son suficientes sin la dirección del Espíritu Santo. Necesitamos que nos guíe y nos fortalezca en Cristo, en quien todo lo podemos y reconocemos que no podemos vivir apartados de la presencia de nuestro Padre Celestial.

Debemos recordar siempre que el propósito de Dios al permitir que seamos procesados está establecido en Efesios 4:13 NTV, que dice: Ese proceso continuará hasta que todos alcancemos tal unidad en nuestra fe y conocimiento del Hijo de Dios que seamos maduros en el Señor, es decir, hasta que lleguemos a la plena y completa medida de Cristo. Esto es alcanzar el ser santos y justos.

El propósito eterno del proceso es que nuestro carácter llegue a ser como el de Cristo. Un carácter marcado por: el amor, la humildad, la compasión, la misericordia, la obediencia, la paciencia, la santidad, la integridad y, sobre todo, el servicio. Porque solo cuando permitimos que Cristo sea formado en nosotros, es que  podremos reflejarlo y alcanzar a otros para Él.

Por eso, amados hermanos, en lugar de preguntarle a Dios: «¿Por qué estoy atravesando este proceso?» o pedirle que lo quite de nosotros, recordemos que Cristo, aun en medio de su angustia, escogió someterse a la voluntad del Padre. Él no buscó evadir aquello que debía enfrentar, sino que decidió confiar en el propósito de Dios y hoy esta sentado a Su diestra. De la misma manera, cuando atravesemos nuestros procesos, aprendamos no solo a pedir que terminen, sino también a atravesarlos confiando en Dios y preguntándonos: ¿qué quiere Dios enseñarme a través de esto? ¿Qué desea Dios formar y transformar en mí?» .Como nos recuerda Mateo 24:13 (RVR1960): «Mas el que persevere hasta el fin, este será salvo».  

No debemos desperdiciar las oportunidades de crecer en fe, madurar espiritualmente y reflejar cada vez más el carácter de Cristo que Dios nos permite alcanzar durante el proceso, sino acojámoslo con confianza, perseverancia y un corazón dispuesto a aprender, porque cada etapa del proceso puede dejarnos una enseñanza y producir en nosotros la transformación que nos acerque más a Cristo.

Humanamente no podemos elegir el proceso que atravesemos, pero sí podemos decidir con qué actitud lo enfrentaremos: puede ser con resistencia o con un corazón dispuesto a ser formado por Dios. En medio del proceso no debemos de olvidar que tenemos instrumento que Dios nos ha dado para ser victoriosos que son: la oración y Su Palabra. A través de la oración mantenemos nuestra comunión con Dios, y mediante Su Palabra encontramos dirección, fortaleza, consuelo y esperanza para continuar avanzando hasta que el proceso cumpla su propósito en nosotros. 

Todos estamos atravesando o hemos atravesado algún procesos y debemos recordar que no es el final de nuestra historia;  sino  que es solo una parte del camino que Dios está utilizando para formar aquello que necesitamos para ser preparado para el cumplimiento de Sus propósitos en nuestras vidas. Quizás en estos momentos estás pasando por un proceso que te llena de angustia y duda; ya tienes mucho tiempo orando y esperando por una respuesta; quizás estás atravesando una situación que te ha llevado a preguntarte si Dios realmente está contigo, por lo que quiero decirte que tu proceso no significa que Dios te haya abandonado, aunque no puedas verlo con claridad, Él sigue obrando en medio de tu proceso.

Quizás peor aún estás atravesando este proceso sin haber permitido que Cristo sea el dueño de tu corazón, ni el Salvador de tu vida. Si ese es tu caso, quiero decirte que aun en medio de lo que estés viviendo, Dios puede estar llamándote a volver tu corazón hacia Él. Este proceso puede convertirse en una oportunidad para acercarte a Su presencia, conocerle verdaderamente, experimentar Su amor y descubrir el propósito que tiene para tu vida.

Hoy puedes abrirle tu corazón a Cristo y permitirle entrar. Puedes reconocerlo como tu Señor y Salvador, y comenzar una nueva historia junto a Él. No tienes que esperar a que todo esté resuelto para acercarte a Dios; puedes venir tal como estás. Cuando ponemos nuestra vida en Sus manos, comenzamos a caminar bajo Su gracia y dirección, y aun las experiencias más difíciles pueden convertirse en escenarios donde obra de forma maravillosa en nosotros, fortalecerá nuestra fe, transformara nuestro carácter y nos prepara para cumplir Sus propósitos y glorificar Su nombre.

En definitiva, queridos hermanos, no asumamos que los procesos son solamente momentos difíciles, sino reconozcamos los como oportunidades en las que Dios nos forma, transforma, fortalece y prepara para el cumplimiento de Sus propósitos. Así que pidamos al Señor, que en medio de cada proceso que experimentemos, nos enseñe a confiar mucho más en Él,  a que nos ayude a  permanecer firmes y que forme el carácter de Cristo para Su gloria. Amén.

Dios les bendiga en abundancia.

 

Ana Yajaira Pérez

martes, 9 de junio de 2026

VIVIR POR FE

Filipenses 4:12 (RVR1960) Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.”

El apóstol Pablo, en este versículo, nos comparte una enseñanza muy importante y profunda para la vida cristiana. A través de su experiencia en las distintas misiones, nos muestra cómo aprendió a vivir dependiendo completamente de Dios, sin importar las circunstancias, mientras realizaba la proclama de las buenas nuevas de salvación.

Debemos recordar que el apóstol declaró que en su vida ya no existía el “yo”, sino que Cristo vivía en él. Y si Cristo vive en nosotros, nuestra vida debe ser guiada por el Espíritu Santo en fe, ya que es un Don por gracia y un Fruto producido en nosotros en el y por el amor a Cristo.

La palabra de Dios nos orienta sobre la fe:

l La palabra de Dios define la fe en Hebreos 11:1 RVR 1960. Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.

l Mientras que en el libro de Santiago 2:17 RVR 1960. nos dice que la fe por sí sola no es suficiente. A menos que produzca buenas acciones, está muerta y es inútil.

l En cuanto a la medida de fe que debemos tener en nosotros para ver maravillas en Mateo 17:20 RVR1960 dice:  dijo Jesús—. Les digo la verdad, si tuvieran fe, aunque fuera tan pequeña como una semilla de mostaza, podrían decirle a esta montaña: “Muévete de aquí hasta allá”, y la montaña se movería. Nada sería imposible. Con fe en el poder de Dios no existen imposibles.

l Además el  mismo Cristo nos exhorta en Juan 11:40 RVR1960, ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?

Por lo cual podemos reflexionar que la fe es: certeza, convicción, acción y con la cantidad suficiente puede obrar que Dios se manifieste en nuestras vidas con  Su poder y gloria.

En Gálatas 3:11 (RVR1960) leemos: “Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá.” Esta porción de la palabra es muy clara: solo la fe en nuestro Señor Jesucristo nos permite ser hechos justos delante de Dios. Por eso el evangelio, que es poder de Dios para salvación para todo aquel que cree, se vive por fe y no por vista.

En nuestras vidas, la Palabra de Dios es verdad y confiamos en que ella guía nuestros pasos mucho mejor que nuestro propio conocimiento. En lugar de fijar nuestra mirada en las circunstancias que nos rodean, la biblia nos exhorta a poner nuestros ojos en Jesús, el único y verdadero Señor.

Es interesante este punto, pues la vista es uno de los sentidos más importantes del ser humano, y cuando falta, los demás se agudizan para compensar su ausencia. Sin embargo, muchas veces, lo que percibimos con nuestros ojos puede llevarnos a dudar o a sentir temor. Pero la fe está por encima de todo lo que podemos ver; lejos de debilitarse, se fortalece y actúa con confianza en Aquel que todo lo puede.

Un punto importante que debemos recordar, queridos hermanos, es que nuestra fe debe ser continua y constante. Vivir en fe significa creerle a Dios cada día, en cada momento y en cada situación. Nuestra vida en Cristo está fundamentada en la fe, y esta no puede ser ocasional ni circunstancial, como muchas veces ocurre en el mundo.

Vivir por fe implica:

1. Confiar y esperar el tiempo de Dios.

2. Depender totalmente de Él.

3. Aceptar con humildad el cumplimiento de Su voluntad

Nuestra fe es avivada, aumentada y fortalecida en las pruebas, en la espera, en la obediencia y en la intimidad. Cuando nos acercamos y conocemos más a nuestro Dios fortalecemos nuestra fe, ya que reconocemos la verdad absoluta establecida en Lucas 1:37 RVR 1960.  porque nada hay imposible para Dios.

La fe nos permite experimentar el amor, la fidelidad, la bondad y el poder de Dios en nuestra vida. En Marcos 9:23 RVR 1960 Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible. La fe nos permitirá ver los imposibles en posible.

La fe es indispensable en nuestra relación con Dios, ya que como esta establecido en Hebreos 11:6 RVR1960 Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. Como podemos agradar a quien amamos , sino confiamos, creemos y compartimos nuestras preocupaciones, deseos, nuestro diario vivir entonces con quien más.

 

Una parte indispensable de una vida de fe, es vivir en oración, como esta orientado en 1 Tesalonicenses 5:17 RVR 1960 que dice: Orad sin Cesar,  pues la oración y la palabra de Dios nos permiten la intimidad con el Padre Santo y establecen nuestra relación verdadera.

 

Cada testimonio es una experiencia que fortalece nuestra fe y un mensaje claro de que Dios obro en cada uno de nosotros y sabes cual fue el acto mayor de fe en nosotros el aceptar a Cristo Jesús como Señor y Salvador. Dios es Dios , ayer, hoy, mañana y siempre, sabes porque lo afirmo porque desde los 13 años, este es otro aspecto la fe no tiene edad, Dios ha obrado en mi vida como solo Él sabe hacerlo maravillosamente.

 

En definitiva, vivir por fe significa poner nuestra confianza en Dios por encima de cualquier situación que estemos atravesando. Lo que debe llevarnos a reflexionar  y a preguntarnos ¿Estamos viviendo por lo que vemos o por en quién creemos?, ya que Dios nos llama a vivir con una fe viva, constante y firme. Una fe que que actúa y que persevera. Oremos para que Dios nos enseñe a vivir cada día confiando plenamente en Él.

 

Dios les bendiga a todos.

 

Ana Yajaira Pèrez.

RECONOCIDOS POR DIOS

Mateo 25:23 RVR1960. Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.

Mateo 25:23 NTV. El amo dijo: “Bien hecho, mi buen siervo fiel. Has sido fiel en administrar esta pequeña cantidad, así que ahora te daré muchas más responsabilidades. ¡Ven a celebrar conmigo!”.

El hombre le agrada que sus méritos y logros sean reconocidos y admirados por los demás. Por ello tenemos estudiantes meritorios a quienes se les otorga una medalla o certificado de excelencia, atletas que por sus logros son reconocidos con premios, personas y profesionales que por sus contribuciones y trabajo se les otorga una placas, es decir que son validados en aquello que hacen. Incluso a nivel privado y familiar los padres expresan su orgullo a sus hijos con palabras de aliento y motivación, así como con regalos por méritos que estos hayan alcanzado.

Buscamos lograr alguna de estas aprobaciones y validaciones del mundo. Un mundo roto que impulsa y motiva el exaltar unos y despreciar a otros. Todo esto olvidando lo que es realmente importante y el único reconocimiento y exaltación que en verdad tiene valor en nuestras vidas, el ser reconocidos por  Dios, quien conoce nuestros corazones y ve nuestro caminar. En Proverbios 29: 23 dice, El orgullo termina en humillación, mientras que la humildad trae honra.

El versículo inicial que leímos, representa el elogio final de Dios hacia quienes utilizan sus dones y recursos para el Reino con fidelidad. Promete una recompensa de mayor responsabilidad y la participación en la alegría y el reposo del Señor. Es un reconocimiento para aquellos que viven para agradar a Dios. En Colosenses 1:10 (RVR1960): "...para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios".

Analicemos detalladamente lo provechoso del reconocimiento de Dios, varias cosas llaman mi atención:

Primero, Dios brinda una afirmación confirmando que lo hemos hecho bien.

Segundo, nuestro Padre celestial utiliza dos adjetivos calificativos y una denominación para dirigirse a nosotros, nos llama Buen siervo y fiel, el  Único que es bueno, te dice buen, te dice siervo, Cristo es el siervo por excelencia y fiel, aquel cuya fidelidad es incomparable.

Tercero, nos confirma que a cada uno nos ha dado una tarea pequeña, la cual hemos hecho de manera extraordinaria y nos ganamos la confianza de recibir una tarea mayor para Su gloria.

Y cuarto, nos brinda la recompensa que nos brinda, el poder estar en Su presencia y el gozo de que estemos con Él.

Con este análisis podemos ver que el vivir por la fe es obedecer los mandamientos de Dios y que hay un propósito establecido por nuestro Señor  en cada uno de nosotros. Efesios 2:10 RVR 1960 dice,  Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Todos los que fuimos hechos nuevas criaturas en Cristo ahora podemos realizar las obras para las cuales hemos sido preparados por Dios en Él, antes en el mundo hacíamos algo e incluso decíamos es que yo soy buena alardeamos sobre nuestra bondad, esta es una de las mentiras más usadas por el diablo para que muchos rechacen el venir a los pies de Cristo porque como son buenos y no le hacen mal a nadie, no necesitan de un suficiente salvador para sus pecados. Hermanos esto es orgullo en nosotros no reconocer que todos somos pecadores.

El apóstol Pablo nos afirmaba que en una sola cosa podíamos nosotros  alardear y ser pretencioso en  2 Corintios 12:1-5 NTV/RVR1960 Solamente me jactaré de mis debilidades. Pero porque enorgullecerse de ser débil, cuando hay personas que luchan por no demostrar que son débiles y se hacen los fuertes, sabes porque querido hermano, porque en nuestras debilidades el poder de Dios se manifiesta. Cuando reconocemos nuestra necesidad de Dios, nuestras fragilidad y que sin Jesús nada podemos hacer, es ahí donde somos bendecidos con las fuerzas y fortaleza de su Espíritu Santo.

En estos 21 días de ayuno coincidieron con mi disposición de presentar mi jubilación por tiempo en servicio. Cuando vamos a emprender cambios y una nueva etapa en nuestras vidas surgen muchas emociones, alegría, temor, ansiedad, dudas, en fin una serie de cosas, más como conozco el poder de la oración y ayuno presente el cierre de esta etapa en mi vida como propósito del  ayuno, victoria que Dios me entrego y en el último día que estuve laborando me hicieron y una despedida y se reconoció mi labor, pero lo que más me gusto de todo fue que se reconociera que era una persona que profesaba mi fe y la vivía compartiendo con mis compañeros mi amor por Dios y su palabra .

Me sentí en victoria que personas con las que compartía ocho horas, cinco días a la semana reconocieran en mi además de la persona y profesional que soy, sobre todo vieran en mi a la hija, sierva y discípula de Cristo. Esto debe ser lo que nos orgullezca a todos que somos amados por Dios y que le representamos donde quiera que estemos.

Por lo cual,  mis hermanos de que no es solo el profesar verbalmente nuestra  fe, sino vivir conforme a la voluntad de Dios. De ahí que la verdadera fe se reconoce por los frutos y la obediencia, no solo por las demostraciones de poder o palabras. Todo  creyente tiene un papel en ayudar a otros a conocer y comprender al único Dios verdadero como se estable en la gran encomienda en Mateo 28:19-20 RVR 1960.

En definitiva hermanos, los que quiero compartirles es que debemos procurar que nuestra vida cristiana sea el servir a Dios dándole a conocer a otros su obra santa y bendita en nosotros para que seamos instrumentos en Sus manos para su gloria y ese será el mejor reconocimiento de todos en nuestras vidas y nos permitirá ascender a los propósitos de Dios con nosotros. Como esta en Colosenses 3:23-24 RVR 1960. Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.

 

Dios les bendiga en abundancia siempre.

 

 

Ana Yajaira Pérez